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¡Yo tengo un Amigo!
18.11.2018 / Madrid
El domingo 18 de noviembre se celebró el Servicio Divino “Los niños en el centro de la comunidad” en Madrid. Un acontecimiento especial para los niños entre 4 y 14 años, que desde hace tiempo se realiza una vez al año.

Más temprano de lo normal, los niños llegaron expectantes a la iglesia de la comunidad de Madrid. Les esperaba un día especial en la casa de Dios, un día por y para ellos. Antes de comenzar el Servicio Divino, participaron en las diferentes tareas de preparación: algunos estaban en la puerta recibiendo a los hermanos, otros prepararon los cálices para la Santa Cena o pusieron los cánticos en el altar. Cuando ya habían llegado los 26 niños, justo antes de comenzar el Servicio Divino, se podía hacer la oración con todos los ministerios, algo muy especial.

El dirigente de la comunidad, el Anciano de Distrito Macías, tomó como base para el Servicio Divino una palabra del Evangelio: “Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso” (Lucas 19:5-6)

Tras una breve introducción, se pasó a la interpretación de una pequeña obra de teatro con los niños más pequeños. Fue precisamente la representación del importante encuentro entre Jesús y Zaqueo. El día anterior, los niños más mayores, habían preparado con cartón y cartulina un escenario que nos trasladaba directamente a la ciudad de Jericó. Después el Anciano de Distrito quiso saber, si habían entendido por qué Jesús quería estar en la casa de Zaqueo. Jesús quería ser el amigo de todos, ¡sin excepciones!

El Anciano de Distrito Venancio Engonga, que fue llamado al altar para decir algunas palabras a los niños, estaba visiblemente contento. Quiso destacar que había tres partes trascendentales en la historia: Jesús, Zaqueo y la comunidad de personas en la aldea. Todos eran importantes, todos cumplían su papel, al igual que los niños que actuaban en la obra.

La obra de teatro no fue lo único especial en este Servicio Divino. El coro de este día también lo formaban los niños. Cantaban de memoria lo aprendido de las semanas anteriores.

Y por último, una de las niñas leyó un poema sobre la amistad, que era en definitiva el tema central del día. Un extracto del mismo dice: « Yo tengo un amigo, que es un mar en calma, sana mis heridas del cuerpo y del alma.» Fue la preparación perfecta para poder celebrar todos juntos la Santa Cena. Donde el Anciano Macias mandó a todos los niños a que pusieron sus manos en el corazón, preguntándoles ¿Qué notáis? Contestaron: los latidos…señal de la vida, hemos oído, hablado, cantado, reído, pero lo más importante es haberlo SENTIDO CON EL CORAZÓN. Fue una preparación  muy hermosa para perdonar, conservar los buenos amigos y juntos participar de la Santa cena.

Fue un día de muchas emociones, siempre hay un poco de nerviosismo y preocupación, pero al final la alegría fue inmensa. El Anciano Macías agradeció por el amor y la paciencia, con que las maestras y el dirigente de la enseñanza, habían preparado esta maravillosa fiesta.