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Visita del Obispo Pedro Olmedo a Zaragoza
02.09.2018 / Zaragoza
El Obispo, acompañado por el Anciano de Distrito Macías, visitaron la comunidad de Zaragoza.

La comunidad de Zaragoza es una de las más antiguas de España, y hoy era un día de esos días, que se suelen llamar “Un día especial”, porque la comunidad recibiría un nuevo dirigente. 

El Obispo manifestó su alegría de poder visitar esta comunidad, ya que hace muchos años que junto con el Anciano ha ido visitando durante largo tiempo, hasta el día de hoy. 

Tomó como base bíblica la palabra: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y El Señor añadía cada día a iglesia los quien habían de ser salvos.” (Hechos 2:46-47) El Obispo baso su prédica en la unanimidad como ejemplo de la unidad del Espíritu Santo, la alegría de saber de dónde venimos y hacia dando vamos, la comunión de la comunidad al compartir a Santa Cena, y la fuerza de atracción de la comunidad, cuando se puede testimoniar de nuestras experiencias en la fe.  Cuando dejamos que el Espíritu Santo obre en nosotros entonces hace crecer la alegría y unanimidad en la comunidad. Vamos todos unidos por el mismo camino y hacia la misma meta, e retorno de Cristo. 

También fue llamado a colaborar en el altar el Anciano de Distrito que dijo: Hoy podemos familiarizarnos e identificarnos con esta palabra de la antigüedad, que nuestros primeros hermanos cristianos podían practicar. Ayer pudimos compartir el pan y la comunión en casa de los hermanos, hoy podemos compartirlo en la casa de Dios, todos juntos y unidos. Cuando venimos al Servicio Divino y oramos para vaciarnos de todas las cosas terrenales, entonces el Espíritu Santo nos llena de su poder y es ahí, cuando empieza a producirse la unanimidad en el sentir de Jesús, en su amor y sabiduría. Para ser salvos es decisivo perseverar y vivir intensamente cada Servicio Divino, eso trae bendición y tiene repercusiones visibles. 

Fue llamado al colaborar el Presbítero Heriberto Rivera, quien dio entre otros pensamientos, que esta era una experiencia de fe que nunca se olvidará, pues es uno de los frutos de perseverar en el camino de la fe, vivir estas experiencia de una comunión entrañable llena de amor y luz. Si es la voluntad de Dios aquí estoy para servirle. Este día no se me olvidará nunca ¿sabéis por qué? Porque hoy es el cumpleaños de mi esposa. 

El Obispo cerró el Servicio Divino, celebrando la Santa Cena como un gran acto del amor de Dios.

La comunidad se sintió muy contenta y agradecida por todo lo que se había compartido.