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¡Nunca llegar con las manos vacías!
03.09.2017 / Sur de España
Del 30 de agosto al 3 de septiembre, los niños de las Distritos Centro, Levante y Sur, con algunos de sus maestros, fueron de campamento, en esta ocasión en el sur de la península.

Más de un año había pasado desde el último encuentro. Por fin 33 niños pudieron encontrarse de nuevo en el paraje idílico, donde se encuentra la granja escuela "Huerto Alegre", en la provincia de Granada.

Había muchas ganas de pasárselo bien. Las instalaciones de la granja son tan diversas, que no hay tiempo para aburrirse; en pleno campo hay espacio para correr sin peligro, se pueden cuidar a los animales, o participar en las diferentes actividades y talleres que los anfitriones habían preparado.

Tras la llegada el miércoles y el reparto de habitaciones, los niños se fueron conociendo durante la cena.

Al día siguiente esperaba una buena caminata que se hizo literalmente cuesta arriba, pero ¡al final las vistas del Mediterráneo fueron impresionantes! Todos coincidieron que había merecido la pena el esfuerzo.

En los días posteriores se realizaron diferentes talleres, empezando la mañana con una auténtica sesión de gimnasia relajante. Todos estaban de acuerdo que era mucho más difícil de lo que parecía. Por la tarde hubo una presentación para ejercer la mente, debatiendo sobre el futuro y los temores de los niños.

Otros talleres eran más prácticos: fabricando un marco para poder tejer sobre la urdimbre, trabajando una masa de porcelana, y el taller de música y movimiento, en el que se aprendió un canon de letra extraña, pero muy pegadiza, porque la melodía sonaba también por la tarde en las duchas... Al día siguiente, se iba añadiendo la parte rítmica cuando los niños tuvieron que cantar y encargarse de la percusión con un instrumento que habían fabricado con una caja de pizza: el sonido simulaba el ruido de las olas.

También hubo tiempo para reírse un poco. Algunas maestras presentaron unos juegos en los que el tiempo jugaba un papel crucial. Con unas preguntas concretas, se intentó averiguar si los niños realmente se conocían entre ellos. ¡Qué rivalidad entre los grupos! Y el que tardaba demasiado en responder, se mojaba bajo un globo de agua.

Llegó el domingo, el Servicio Divino comenzaría a las 11:00 horas y varios padres acudieron a la granja escuela para poder participar del mismo. Los niños se vistieron de sus mejores galas y había algunos que amenizaban el ambiente con flautas y viola.

El Anciano de Distrito Víctor Alganza, ofició el Servicio Divino, usando el texto de Filipenses 4:20 como base: "Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén." Durante el Servicio Divino, se hizo hincapié en la importancia de nunca llegar con las manos vacías, cuando nos presentamos ante Dios, el Padre celestial. Cuando uno llega agradecido a la casa de Dios, no llega con las manos vacías. Pero también podemos presentarle nuestras preocupaciones, para que recibamos consuelo. Es importante alabar a Dios, lo que significa hablar bien de Dios. Es importante estar agradecidos por todo lo que hemos recibido de Dios. El Anciano de Distrito invitó a dos niños a que pronunciaran una oración de agradecimiento.

También se habló de una imagen muy bonita del reino de los animales. Se usó el ejemplo de los pingüinos, que colocan a los más jóvenes en el centro del círculo para protegerles contra el frío viento.

 Al mismo tiempo, los mayores que están más expuestos, se van rotando para que no siempre sean los mismos que lo pasan mal. De esta manera, Dios también quiere proteger a los más pequeños, a los niños, y los mayores deben hacer todo lo posible para que no les pase nada.

Se les explicó también, que podemos alabar y agradecer a Dios con nuestros pensamientos: pensando en las cosas buenas que Dios nos da. Con nuestras palabras: sobre todo con nuestra manera de orar. Y con nuestros actos: ya que ellos son una prueba de nuestro ofrendar por el amor que le tenemos a Dios.

Después del Servicio Divino, los niños presentaron en el patio interior la música, la percusión y el baile aprendidos en los días anteriores. La actuación fue recibida con gran entusiasmo por el público.

Desafortunadamente, el tiempo pasó muy deprisa. Los niños no querían volver a sus casas, pero el tiempo se fue. Nos despedimos después de la comida, con nuevas experiencias, nuevas amistades y un recuerdo de por vida.