Lema del año 2012

"Servir al Señor con alegría" (Salmo 100,2)

Es mi deseo que nos acompañe esta hermosa y bendecida palabra a lo largo del año 2012. En el Servicio Divino de Año Nuevo en Landquart (Suiza) el Apóstol Mayor Wilhelm Leber dijo:

"He seleccionado para este año una palabra que nos debe acompañar durante este período. El año pasado resalté la siguiente: "Hagamos el bien"  (Gálatas 6:9) El lema de este año es en cierta medida una continuación de "Servir al Señor con alegría" (Salmo 100,2).. El trabajo de la Fe Apostólica es una obra de servicio, todos están llamados a servir al Señor: Todo el mundo debería participar! Cuantos más participen, más hermoso es el resultado en la comunidad, en el distrito, y se puede experimentar más a Dios. Hago un llamamiento a que todos se involucren en la obra del Señor y que todos aporten algo. Sé que ya se está haciendo mucho trabajo en la Obra de Dios, no quiero cargar a ninguno con más trabajo. Cuando todos trabajan juntos la carga ya no es tan pesada, entonces es un placer servir al Señor.

Esto conduce a la pregunta clave: ¿Por qué servimos al Señor? ¿Lo hacemos por algún motivo; por una obligación externa, o por tener una buena imagen al exterior?

Queremos servir al Señor por amor, ese es mi clamor para este año. Se dice que Platón dijo: "¿Cómo puede un hombre ser feliz, si tiene que servir a otro," Este es el servicio de la necesidad, si uno es llamado a servir a otros. Pero cuando se sirve por amor al Señor, cuando uno es el motor que empuja , entonces todo irá bien; el amor al Señor nos hace ricos y nos inspira, por lo que realmente podemos ir a su encuentro. Servid al Señor con alegría, por amor!
¿Qué podemos hacer concretamente? Pienso en la parábola en la que un señor da a sus siervos unas monedas y les exhortó diciendo: "Negociad con ellas hasta que yo venga" (Lucas 19:13) Traducido a nuestro tiempo, esto significa: sed activos, tomad este regalo, que son dones para cada uno. Quizás uno piensa en la palabra monedas como algunas habilidades especiales, como por ejemplo una voz especial, un maravilloso don. Si alguien puede tocar el violín como Paganini o hablar como Zarathustra son habilidades verdaderamente maravillosas. La parábola sin embargo no debe entenderse de este modo, todas tenemos habilidades pero no necesariamente deben impresionar al mundo.

Que nos alegremos mutuamente depende de lo que suceda en la comunidad, son cosas simples que podemos hacer y por la cuales nos ha llamado el Señor. Vamos a servirle en este sentido, usar nuestros dones, con cosas sencillas que existen y que hagamos uso de ellas. ¡Qué hermoso es cuando se colabora en la comunidad y uno se dirige al prójimo con interés y le pregunta: "¿Cómo estás? Me parece que hay algo que te preocupa. ¿Puedo ayudarte?  "Esto es algo que tiene que vivirse en la comunidad, donde disfrutamos y nos alegramos mutuamente por tomar parte. El hecho de tomar parte es tan importante en este tiempo  el poder compartir, es tan gratificante, por eso hago un llamamiento a ponerlo en práctica.

Si nos ayudamos y apoyamos mutuamente nos descargamos un poco de la carga, lo que significa servir al Señor. En resumen, podemos decir: este es el verdadero servir que hacemos cuando queremos promover la comunión. En la mayoría de las situaciones se puede hacer cosas simples - una palabra de aprecio, por ejemplo - una gran medida para resguardar la comunión.  Cuanto más hagamos, más nos alentamos y nos apoyamos; más  bendecida es la comunidad, más nos llena, y además vamos al encuentro con nuestro Señor.

Todo lo que hagamos para promover la comunión, es servir al Señor y buscar la bendición. No tiene porque ser algo grandioso, nada grandilocuente en apariencia hacia el exterior, sino cosas en las que extendemos nuestra mano amiga, quizás a soportar un poco la cruz del prójimo; esto es servir al Señor, esto recibe bendición y es verdadera riqueza.

Servir al Señor con alegría, por amor – esto también se aprecia externamente. Queremos que el Evangelio esté en nuestra vida, en nuestra actitud y resaltar el valor de la comunión de un modo visible al exterior. Queremos mostrar nuestro entusiasmo. Si fuese posible, queremos invitar a alguien: ¡Ven conmigo! Lo maravilloso es que el entusiasmo resplandezca en nosotros y lo irradiemos a todos. Somos felices de pertenecer a la comunidad de los hijos de Dios. ¿Por qué no podemos entonces irradiar nuestro entusiasmo por ser hijos de Dios a los demás? Este es un elemento vital de la comunidad."

Unidos en el amor con todos vosotros, vuestro

Markus Fehlbaum