Lema del año 2011

Dejad a un lado las cargas!

Estas
palabras son a la vez una exhortación y estímulo. La imagen de un corredor de maratón demuestra lo que significa. Él debe luchar, ser firme y persistente. Lo más importante es la meta  que el corredor tiene siempre delante de sus ojos. Para alcanzar su objetivo deja de lado todo lo que le carga y le molesta para correr libremente.

Traslademos ahora la imagen del corredor de maratón a nuestra vida cotidiana y vida de fe. Unos luchan contra el sufrimiento físico y mental de las enfermedades, otros sufren con decepciones y quejas,  relacionados con su entorno personal y social. Estas luchas a menudo  contaminan el alma y nos roba la alegría y la paz. Debemos luchar contra estos pensamientos y sentimientos. Nuestra vanidad, nuestro orgullo, también están en nuestro camino.

Queremos dejar a un lago aquello que nos carga, tal como se relata en una antigua historia: Un hombre que viajaba a la tierra de su deseo; fue un viaje largo y arduo. Finalmente llegó a orillas de un ancho río, él sabía que al otro lado se encontraba la tierra de la gloria, y no podía esperar para cruzar. Al rato se encontró con un barquero que estaba dispuesto a cruzarlo, y este le dijo: "Hay que dejar el equipajesolo puedo cruzar gente sin el lastre!  El viajero se asusto porque le parecía imposible desprenderse de todas las cosas que había acumulado en su largo viaje y que tanto le había costado llevar. ¿Todo?, preguntó nuevamente, con la esperanza de poder llevar al menos alguna de sus posesiones. "Yo solo cruzo viajeros  sin su equipaje, así que decide por si prefieres quedarte con tus cosas en este lado del rio”, respondió el barquero.

“…despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.” Parte de Hebreos 12; 1

Jesucristo es nuestro ejemplo en quedar firme en su labor. Él ha pasado su calvario, ha sufrido, no esquivó nada. Queremos mirar a Jesús, como los corredores de maratón a la meta. Esto nos da la fuerza y la perseverancia en el camino para mantener la confianza y el coraje, aunque de vez en cuando tengamos que soportar dolor o sufrimiento.

"Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo!"
2° Tesalonicenses 1, 2

Unido en amor, vuestro

Markus Fehlbaum