Iglesia Nueva Apostólica en España

¿Por qué Dios permite esto?

A menudo se pregunta esto, sobre todo cuando hombres mueren en catástrofes naturales y son atormentados por sufrimientos inimaginables o cuando personas jóvenes tienen que morir.

La arriba mencionada pregunta se hace sobre todo porque nosotros, los humanos, no podemos reconocer sentido alguna en estos acontecimientos. Es la expresión del propio desvalimiento que nos hace expresar esta pregunta, una pregunta que no tiene contestación exhaustiva en nuestra vida terrenal. Personas que se han visto sumergidas en un profundo sufrimiento y que están atormentadas por el dolor de una despedida, que se ven confrontadas confusas e incluso desesperadas con estos hechos tristes y a menudo no saben dónde dirigirse ponen esta pregunta. ¿Qué puede ayudar para no amargarse en el sufrimiento y desesperarse por completo?

En primer lugar, la ayuda viene a través de un amigo verdadero, que acompaña a través de tales situaciones. Un amigo verdadero es alguien quien llora contigo, quien calla contigo cuando tú mismo ya no encuentras palabras.

También le puede ser de ayuda para una persona en duelo, cuando está en una comunión de personas que la llevan, oran para ella y donde una mirada comprensiva por el sufrimiento, un apretón de manos afectuoso consuelan más que miles de palabras. La ayuda para la persona en duelo consiste simplemente en estar dentro de una comunión donde se siente bien.

Además el „dejarse caer en los brazos de Jesús“ – lo que es hablar con Él en oración e incluso implorar – hace que uno pueda vivir su presencia, que uno se sienta acompañado y nos da fuerzas que solamente Él puede dar. Quien es llevado por Jesús experimentará que todo lo podrá soportar.

No por último, el creyente cristiano tiene un gran consuelo – que también los cristianos nuevoapostólicos conocen: a saber que habrá un volver a verse con todos los difuntos. Sería terrible si el hombre opinara que con la muerte todo ha terminado. Bien al contrario: delante de Dios no se pierde ningún alma.