Iglesia Nueva Apostólica en España

¡Sálvale el día a tu prójimo!

Una alumna entró en una nueva escuela. Como que llegó demasiado temprano allí en su primer día de colegio, esperó delante de la clase la llegada de sus compañeras. De repente se abrió la puerta de la sala de profesores y salió una profesora con gesto adusto y se acercó a la alumna. Esta le hizo la sonrisa más simpática que era capaz de hacer y la saludó. La maestra casi se asustó por este saludo, pero luego cambió la expresión de su cara y respondió amablemente al saludo de la niña. En casa, la alumna contó a sus padres este suceso y añadió: „Le he salvado el día a la maestra con mi sonrisa.“

“¡Sálvale el día a tu prójimo!” – ¿No sería este un buen lema para nosotros todos cuando nos encontramos con nuestro prójimo?

Hay tantas cosas que no nos gustan, nos entristecen, nos enfadan, nos enfurecen o incluso a veces nos vuelven tercos. Precisamente en los momentos cuando hacemos cara de malhumorados y nos quisiéramos retirar a un rincón, el día se nos puede salvar cuando un niño, un joven o una anciana nos sonríen.  

Una frase sabia dice: „No pares de sonreír, porque no sabes cuántas personas viven de tu sonrisa.“ En este contexto dice en el refrán de una canción rusa: „La amistad comienza con una sonrisa.“  

¿Por qué no hacer que el lugar donde vivimos y trabajamos se convierta cada vez más en una “ciudad de la sonrisa”? Vale la pena hacer un intento – mostrémosle a nuestro prójimo con este pequeño gesto que lo valoramos. O como lo expresó Jesús: „... ama a tu prójimo como a ti mismo.“